A sus 81 años, Ken Clave, el icónico cantautor argentino, ha decidido abrir su corazón y compartir una historia que muchos sospechaban, pero pocos conocían en profundidad. En un emotivo relato, Clave reflexiona sobre su vida y carrera, desafiando la noción de que los hombres no deben llorar, una idea que ha marcado su trayectoria artística.
Nacido Jorge Fidelino Al Barrios el 14 de febrero de 1944 en Formosa, Argentina, Clave creció en un hogar humilde, pero lleno de amor y música. Desde joven, enfrentó adversidades que lo llevaron a abandonar su hogar a los 14 años en busca de sus sueños en Buenos Aires. Su pasión por la música lo impulsó, y tras varios trabajos, consiguió su primer gran oportunidad cuando un productor lo invitó a participar en un programa de televisión que catapultó su carrera.
Una de sus canciones más emblemáticas, “Los hombres no deben llorar”, se convirtió en un himno que desafiaba los tabúes sobre la expresión emocional masculina. La balada resonó profundamente en la sociedad y vendió más de cinco millones de copias en México, marcando un antes y un después en su vida. Ken Clave no solo conquistó el corazón de millones, sino que también se aventuró en el cine y la televisión, dejando una huella imborrable en la cultura latina.
A lo largo de los años, Clave ha vivido momentos de gran éxito, así como desafíos personales. En 1976, se casó con la actriz Noemí Serrato, con quien ha compartido una vida llena de amor y música. Sin embargo, también enfrentó la pérdida y el dolor, lo que lo llevó a reflexionar sobre su legado y su impacto en el mundo.
Hoy, Ken Clave continúa activo en la música, presentándose en escenarios icónicos y manteniendo viva su conexión con el público. Su historia es un testimonio de perseverancia, amor y la poderosa influencia de la música, mostrando que, a pesar de los tabúes, todos tenemos derecho a sentir y expresar nuestras emociones.